¿Te acordás? Esas noches
en las que padecías
de extrañamiento, solo
en tu cuarto. Escuchabas
las lechuzas, inmunes
a toda distracción,
que cortaban el hilo,
como un brillo en la mente,
de tu lectura. Lejos
todo otro cuerpo. Casi
feliz de soledad...
Leer es la candela,
Pablito, que te alumbra
hoy, como en el pasado.

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