Ya son tres los eneros
en que lee en la Plaza.
Su arenga conmovió
populacheramente:
un discursito en prosa
densamente poblado
de lugares comunes
y efectistas. ¡Poeta!
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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