Desde el rencor me salen
palabras destempladas.
Me vuelvo un juez adusto
que neglige el perdón.
Persistencia de un gesto
que un niño ha consagrado.
Dulzura de las horas:
¿por qué desmerecerlas?
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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