Cinco minutos bastan
para morir de nuevo
cada vez que un gusano
pasea por tus vísceras.
Nadie tiene la culpa,
ni siquiera vos mismo.
Gusano del final,
a desgana te englute.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario