Hoy por hoy no amo a nadie
y muy difícilmente
vuelva a hacerlo. La luna,
esa piedra marrón,
indiferente sigue
girando: no me mira.
Yo tampoco la miro.
¡El Cristo es una farsa
y el sexo, una mazmorra
con dos desesperados!
Mi corazón se pudre
aunque escriba poemas.
(Piedra marrón que ayer
fuera liviano junco.)

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