Hay algo que se cumple
cuando escribo un poema.
(Una rosa barata
que te gustó en un bar.
Una noche de nadie
en la que fuimos reyes.
Y después pretender
eternizar tus labios.)
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario