¿Será que es miedo, Pablo?
Las sombras de la noche
nada tienen que ver
con el día que en ciernes
amenaza y disuade.
Y son buenas las sombras:
esa serenidad
con que reina la luna
que en la noche navega
y que tanto te inspira.
El día es algo turbio:
Erinias ya sin himen.
La noche es esa plaza
de momentos miríficos.

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