Deshice el sufrimiento
deshaciendo su causa.
De eso me hice consciente:
su porqué no existía.
Era un dolor sin base,
una como excrecencia.
Dolor ya sin sentido,
que ya se diluyó.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario