Una morena sube
a un auto. El del volante
no me mira pero ella
lo hace con torva faz.
Hermosa piel, hermosa
juventud. Me recuerdan
el garbo de una haitiana
que me supo querer.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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