Yo hablaba de las guerras
--lejanas, fascinantes,
aterradoras-- pero
la peor está en mí
(esa que no permite
que me diga "¡ya basta!"
a mí mismo, enfrentados
mis alternantes yoes).
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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