Estás enajenado
con tu celu en tu casa.
Pasan, allá en la calle,
carritos: no los ves.
Según Cristo, serían
hermanos nuestros. Hieden.
("Arruinan", te dijeron,
"el paisaje." Asentiste.)
En fin, tu celular
hoy te lleva a Cancún.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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