Me lo dice mi madre:
"vos ya no sos el mismo".
Ya no puedo olvidar
como solía hacerlo.
Me retuerzo en el odio
y hago con él poemas.
Ya no existe el amor.
Que venga ya la muerte.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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