Un agujero tiene
mi remera. No es grande
pero salta a la vista
apenas te fijás.
Y el dilema se forma:
cambiar de target o
ser monje de clausura,
como lo vengo siendo.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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