Almita acurrucada
en un rincón: la noche
ha llegado a tus tierras.
Almita que creías
en un mundo mejor:
de todos lados se odia.
(No es que te mate el odio
sino la frialdad
con la que se lo inflige.)
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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