Todo se va estragando,
incluso la costumbre
de amar más quijotesca.
Todavía me acuerdo
de tus manos tendidas
en candorosa súplica.
Hoy soy un viejo verde
que escribe babosadas,
vil en su soledad.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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