Santa Lucía trae
flores de madrugada
que la luz y el calor
de la jornada anulan.
Me dicen que son buenas
para curar los ojos.
A mí me vienen bien
para contar las horas.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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