Llamaradas sangrientas
percuten en la noche
de un País muy lejano
y no nos iluminan.
Vemos los noticieros
cada quien en su casa
y luego nos dormimos,
lejos de ese Terror.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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