Aquí no hay nada pero
no por ello me rindo.
Ando por avenidas
de una hacienda salvaje
que se llama Moneda
de la Ciudad a Oscuras.
Mantengo la memoria
de lo que fue y no fue.
No hay que hacer epitafio
de lo que aún persiste
por más que de la nada
nada pueda surgir.

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