Yo soy un libro viejo
cuyas hojas se quiebran
y que nadie repara
porque sería en vano.
En vano porque cuenta
de cosas no creíbles,
de un sitio inexistente
en el alma de nadie.
Me voy volviendo polvo,
cosa que a nadie importa.
Me voy volviendo nada:
sal que me llevará.

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