El lenguaje no importa
ya demasiado: ceros
y unos lo codifican
cada vez más. La máquina
es más cabezadura
que nosotros, a un punto
inconcebible: pronto
haremos lo que dicte
sin pensar, sin soñar
(ya lo estamos haciendo).
Preguntar sin saber
descifrar las respuestas
y ser todos rebaño:
la marca del presente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario