Es el grillo de siempre
el que canta a estas horas.
No importa que el invierno,
impiadoso, lo acalle.
Su canto alguna vez
escuché cuando niño.
Soy el niño de siempre
en una casa vieja.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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