Está cerrada aún
la bolsa de criollitos.
Que se escurran las horas.
Que no venga el mareo.
Tengo que alimentarme
sólo cuando haga falta.
Es Milei quien lo ordena:
una comida al día.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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