Pasa un carrito al frente
de mi casa. De nuevo.
Gente trabajadora,
a lluvia y sol, humilde.
Pasan por las mañanas
y también por las noches.
Carros tracción a sangre
humana, argentinísima.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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