Los dolores que embeben
mi cuerpo como esponjas
no se cansan de actuar
como quebrantahuesos,
mañana, tarde y noche,
desde hace algunos años.
Taedium vitae que me hunde
en jornadas de un sordo
rencor contra los músculos
de esta máquina enferma.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario