Anulé las palabras
que tundían mi mente
pero el padecimiento
continúa. Naufrago
en las aguas inhóspitas
de lo que llaman día;
sólo al llegar la noche
amaina la tormenta.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario