Me miro en un espejo
y no me reconozco.
Este rostro que nadie
observa ya de cerca:
canas, arrugas y
dos ojos que aún reclaman.
(Los espejos arrojan
verdades increíbles.)
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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