El laberinto insano
en el que estás metido
tiene una sola puerta
que nunca encontrarás.
Lo llamás Poesía
pero su verdadero
nombre, que te somete,
no lo conocerás.
Marcha tu mente roma
por él con un estoque
que zahiere y y que punza;
vos nada alimentás.
Oscura llamarada
que no conoce paz.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario