'De profundis clamavi'
y nadie se acercó
a sacarme del pozo.
(Los amigos no oían:
estaban ocupados
en sus propios asuntos.)
Münchhausen, me arrastré
con el último aliento
a la calle y me fui,
temblando, a caminar.
No conocí más gloria
que la de verme libre,
de no ser más cautivo
de la melancolía.

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