Una jarra de luz
tendría que tomarme
a cada despertar.
El lóbrego infortunio
en mi interior socava
la vida, que se agosta.
Que se agosta y agrieta
entre arenas oscuras
en las que nada crece.
El poder, que delira sin que nada lo estorbe, se impone sobre el orbe hasta que cae. Mira a un costado y al otro, intranquilo, y espant...
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